Ozonizadores vs. “Sindrome del edificio enfermo”

Hace aproximadamente veinte años, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), comenzó a definir el “Síndrome de la Enfermedad del Edificio”; éste se interpreta como enfermedades que afectan a cierto número de personas que permanecen determinado tiempo en edificios con problemas ambientales.

En general, cuando hay un edificio enfermo o contaminado, se observa que sus ocupantes presentan síntomas comunes, como fatiga, irritación de ojos, nariz, tos, náuseas, dolores de cabeza, garganta y problemas respiratorios en general.


FACTORES CAUSANTES DEL SINDROME

Existen dos posibles fuentes para la contaminación de un edificio:

– Polución del aire exterior

– Polución generada en el exterior del edificio

Los primeros contribuyen muy poco a la contaminación del aire interior, precisamente por las características del edificio, aunque si el sistema de filtración no es el adecuado o no está en las condiciones óptimas para su funcionamiento, el poco aire que entra del exterior puede contener muchas impurezas. Además, en el edificio, como resultado de la disminución del rendimiento de los inyectores de aire, puede crearse una presión negativa que podría causar la absorción de los gases de escape de los automóviles, provenientes de los garajes del mismo.

Independientemente de lo anterior, se considera que los polucionantes que mas contribuyen al empobrecimiento de la calidad del aire interior, son los generadores dentro del propio edificio. Entre ellos se distinguen dos tipos: los contaminantes químicos y biológicos.

CONTAMINANTES QUIMCOS

Muchos de los materiales modernos, utilizados tanto en la construcción como en la decoración de los edificios actuales, producen emanaciones que lentamente van incorporándose al aire ambiental interior. Un ejemplo de ello es el formaldehído que se emana de los depósitos de papel, de carácter irritante para los empleados. Algunos tipos de máquinas de impresión a gran escala pueden también producir ciertas cantidades de amoniaco. Entre otros muchos ejemplos de objetos que producen emanaciones polucionantes que enrarecen los ambientes interiores se encuentran algunos tan comunes como: barnices, tintas, pinturas, pegamentos, fibra de vidrio, cortinas, alfombras, etc.

Inclusive los ambientadores, utilizados frecuentemente para encubrir los olores desagradables y proporcionar una falsa sensación de frescura en el ambiente, no son otra cosa que sustancias químicas que se suman a las muchas otras que puedan estar ya contaminando el ambiente, y pueden, en ciertas ocasiones, agudizar aún más la situación.

El humo del tabaco, que es quizá el que mas motiva las protestas de algunos empleados, por ser el mas visible a simple vista y por atribuírsele al mismo las molestias, irritaciones y malestares, no es sino uno mas en la larga lista de polucionantes interiores, según se ha determinado en varios estudios realizadas. En uno de estos estudios, realizado en 203 edificios, se encontró que sólo el 20% de ellos presentaban problemas por humo de tabaco.

CONTAMINANTES BIOLOGICOS

Otro tipo de contaminantes de los ambientes interiores son los biológicos, conocidos comúnmente como microbios, éstos se encuentran frecuentemente en los sistemas de acondicionamiento de aire, los cuales constituyen lugares cerrados y resguardados, de difícil acceso para su limpieza frecuente, y en los cuales existen condiciones de humedad y temperatura que facilitan la proliferación de muchos microorganismos que pueden causar molestias y enfermedades. Además, estos sistemas constituyen también un medio de distribución de los microorganismos (tanto los que se incuban en sus ductos, como de los que puedan provenir de un local donde haya una persona infectada”) hacia todas las diferentes secciones de un edificio. El origen de este tipo de contaminantes puede ser del exterior, a través de filtros defectuosos, pero una vez en el interior, se reproduce constantemente dentro del propio edificio.

Las bacterias pueden ocupar los mas diversos habitats. Han sido aisladas, a través del estudio de diferentes casos, tanto en los sistemas de aire acondicionado, como en los ambientes interiores, especies que pueden causar diversas enfermedades, tales como: Pseudomonas, Flavobacterium, Streptococcus, Legionella, etc. Es tal vez esta última, la que en mas ocasiones ha llegado a producir trastornos fatales; cabe mencionar el brote de esta enfermedad que tuvo lugar en una convención en un hotel de Philadelphia en 1976, en la cual murieron, a consecuencia de una neumonía fatal, 34 personas, de un total de 221 infectados.

Las especies de hongos aislados mas frecuentemente en los edificios y catalogados como los más peligrosos para las personas pertenecen al genero Aspergillus (A. Níger, A. Fumigatus) que generalmente producen infecciones pulmonares. Han sido localizados tanto en ambientes interiores, como en ductos de aire acondicionados.

Los protozoos constituyen otro tipo de contaminación biológica, capaces de desarrollar colonias en el agua para humidificación, dispersándose luego en forma de aerosoles, y produciendo lo que se ha dado en llamar Fiebre del Humidicador.

Los diferentes tipos de microorganismos encontrados en las instalaciones de calefacción, ventilación y aire acondicionado, puede causar dos grandes tipos de problemas que pueden presentarse con diferente intensidad: Infecciones que pueden originar trastornos transitorios como irritación, dolores de garganta, alergias leves, etc. Infecciones y reacciones alérgicas graves, tal corno se menciono en ejemplo anterior.

IMPLICACIONES DEL SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO

Un edificio que no disponga de las condiciones ambientales adecuadas repercutirá en efectos negativos sobre la salud de los empleados, lo cual influirá notablemente en la productividad laboral de los mismos. Ha sido demostrado que el nivel de ausentismo en edificios cuyas condiciones ambientales son deficientes, puede alcanzar niveles muy altos.

Un estudio realizado recientemente en 100 edificios de Europa, arrojo como resultado que tres de cada cuatro edificios, examinados están contaminados por hongos, bacterias, polvo o emanaciones, entre otras causas. El estudio fue encargado por la Unión Europea a Healthy Buildings International (HBI)(Edificios Sanos Internacional), sociedad dedicada a la identificación de problemas de polución, que auditó los cien edificios mencionados. El informe de la UE fue publicado en la prensa a principios de 1994.

Una encuesta realizada a los trabajadores de estos lugares destaca que cerca del 80% considera que el aire de la oficina se encuentra cargado y molesto, y un 85 %, asegura que el ritmo de trabajo mejora con el aire mas limpio y fresco. El malestar físico, la irritación o la sequedad de los ojos, la nariz y la garganta, el enrojecimiento de la piel, la fatiga mental y las alteraciones de la memoria son algunos de los problemas de salud que sufren las personas afectadas por este síndrome. El 45% de los empleados encuestados por HBI sostuvieron que pierden, al menos, un día de trabajo al año, debido a las molestias ocasionadas por el síndrome del edificio enfermo.

CÓMO MANTENER EL EDIFICIO SANO

En primer lugar, son los arquitectos y responsables del diseño del edificio, los que han de ser conscientes de la importancia que tiene el ambiente interior, actuando en consecuencia.

El mantenimiento del edificio es un aspecto realmente clave, pero en muchas ocasiones la limpieza de los ductos y filtros de los sistemas de acondicionamiento de aire no se limpian con la frecuencia necesaria. Por otra parte, esta descrito el hecho de que una limpieza, por profunda que sea, debe completarse con un agente desinfectante.

Sin embargo, un desinfectante de acción temporal no es suficiente para garantizar la higiene de ductos y locales, por el tiempo que media entre dos limpiezas sucesivas, pues los contaminantes que constantemente pueden penetrar o generarse, comienzan a generar de nuevo el ciclo de reproducción y acumulación.

Es por ello que la solución mas adecuada y segura consiste en la dosificación continua de un agente de acción amplia, como puede ser el OZONO. Además, como el OZONO se descompone espontáneamente en Oxigeno normal, es el único desinfectante y descontaminante que, a su vez, no contribuye a la contaminación química del ambiente.

Acción del OZONO en un ambiente:

· Elimina la sensación de enrarecimiento del ambiente y falta de oxigenación

· Destruye olores desagradables

· Elimina sustancias irritantes, alérgicas y molestas

· Reduce sensiblemente el nivel de microorganismos presentes en el ambiente

CONCLUSIÓN

Resumiendo todo lo expuesto anteriormente se puede afirmar que con la aplicación del OZONO se puede lograr una reducción muy sensible a la frecuencia y severidad, de molestias, irritaciones, alergias, infecciones, etc., producidas por microorganismos, así como de otros síntomas producidos por contaminantes químicos, los cuales, en conjunto, aquejan en mayor o menor grado a los ocupantes de los edificios que pueden estar enfermos.

Realizando una correcta instalación de OZONO, la inmensa mayoría de los empleados disfrutan de buenas condiciones de trabajo en cuanto a la calidad del ambiente en que desarrollan su actividad, repercutiendo positivamente en el bienestar psicosomático lo cual conducirá a un mayor rendimiento y mejoría en la productividad de los mismos.